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Otra noche llena de emociones y alegría fue la que se vivió la noche del sábado en el Cancún Center y que sin duda será difícil de olvidar para todos los aficionados al deporte de los puños.Electrizante velada boxística |
Por Sajhid Domínguez Quequi Otra noche llena de emociones y alegría fue la que se vivió la noche del sábado en el Cancún Center y que sin duda será difícil de olvidar para todos los aficionados al deporte de los puños. Quizá el nuevo apodo de Rodolfo López ya no sea el “Rudy”, sino ahora, además de acostumbrarnos a decirle campeón, también habrá que llamarlo “Corazón de León”, pues así como lo atestiguaron los más de cuatro mil aficionados en el centro de convenciones y el estado entero a través de la televisión, el todavía monarca Pluma Júnior del CMB volvió a entregar su alma y su espíritu para derrotar a un voluntarioso y fuerte colombiano.
La noche no pintaba bien para los gladiadores locales que en las peleas preliminares fueron derrotados a manos de los pupilos de Nacho Beristaín, pero el plato fuerte estaba por llegar y no obstante la hora (casi dos de la mañana), los más de cuatro mil espectadores seguían aferrados a sus asientos en espera de que el gran campeón mexicano subiera al cuadrilátero. Fue entonces cuando el anunciador reiteró la bienvenida al respetable e invitó al colombiano a subir al ring acompañado de su manager y second y por la música de su paisana Shakira, quien entonando la melodía “La Tortura”, avecinaba el futuro de éste férreo peleador “cafetero”. Al apagarse las luces de un repleto Centro de Convenciones, el ambiente “estilo Cancún”, con la música a todo lo que da y las luces rodeando el encordado, sirvió de marco para que Rodolfo “Rudy” López hiciera su aparición escoltado por la bandera nacional, que combinaba con la ropa del campeón y particularmente se veía más roja de furia, más blanca de pureza y más verde de esperanza que nunca. El respetable guardó silencio cuando las notas del himno colombiano inundaron el inmueble, pero fue con el “mexicanos al grito de guerra” entonado a capella por todo el público, que la piel del mismo Rodolfo se erizó y alguna lágrima se derramó por la emotividad del momento. Ahí estaban los políticos, periodistas, edecanes, aficionados, vendedores de la infaltable cerveza y hasta los colados, a punto de presenciar una épica batalla que sin duda quedará grabada en el recuerdo de todos lo que tuvieron la fortuna de estar ahí y que desgarraron su garganta apoyando a Rodolfo, quien los recompensó con una exhibición de valor, coraje y determinación, pocas veces vista en un atleta. La lona fue visitada primero por el colombiano y segundos después por el cancunense, quien se levantó de inmediato y herido en el orgullo, propinó severa paliza al sudamericano quien solo se mantenía de pie por el gran corazón que los hermanos colombianos tienen en el pecho. Pero fue mucho para el “Beto”, el grito de ¡México, México! retumbaba por todo Punta Cancún y las cuatro mil almas se fundieron en un letal cruzado de derecha, que mandó al colombiano al lugar de donde ya no pudo levantarse a los dos minutos con 26 segundos del sexto round. Se había ganado una dura batalla, pero la guerra continuará, la guerra por triunfar y sobresalir, la guerra en contra de la misma adversidad y en contra de una vida que a veces es muy dura. Pero no te preocupes campeón, porque así como ayer estuvimos en todo momento contigo, así estaremos siempre, agradeciéndote por enseñarnos que sí se puede y que con un “Corazón de León”, la victoria será parte de tu carrera.
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